Viñateros, productores y organismos públicos revisaron medidas para impulsar la innovación, mejorar la comercialización y desarrollar el enoturismo. La estrategia también apunta a posicionar internacionalmente el paisaje vitivinícola regional y abrir nuevas oportunidades de inversión.
La industria vitivinícola del Maule busca fortalecer su competitividad y generar nuevas oportunidades de negocio a partir de la producción de vinos, la innovación y el turismo asociado a las viñas. Con ese objetivo, el Gobierno Regional realizó la Segunda Mesa Vitivinícola, instancia que reunió a productores, representantes del sector privado y organismos públicos para revisar los avances del Plan Estratégico Vitivinícola y definir áreas de trabajo.
Uno de los principales desafíos es transformar las ventajas productivas y patrimoniales de la zona en oportunidades concretas para las empresas, especialmente en ámbitos como la modernización de los procesos, el acceso a nuevos mercados y la diversificación de las fuentes de ingresos.
En representación del gobernador regional, Pedro Pablo Álvarez-Salamanca, participó el administrador regional, Luis Verdejo, junto a representantes de Sercotec, Sernatur, INDAP, CORFO, ProChile y otras instituciones vinculadas al desarrollo económico.
Verdejo destacó la importancia de mantener una coordinación entre el sector público y los productores para que las necesidades de la industria se traduzcan en iniciativas de apoyo, inversión y promoción.
Producción, innovación y nuevos mercados
Durante la reunión se analizaron instrumentos de fomento destinados a impulsar la producción, la innovación y la comercialización de los vinos del Maule. Estas áreas son relevantes para mejorar la capacidad de las empresas de competir en mercados nacionales e internacionales.
Entre las oportunidades de desarrollo se encuentra la incorporación de tecnología en los procesos productivos, el fortalecimiento de las estrategias comerciales y la creación de experiencias turísticas vinculadas a las viñas, la gastronomía y la identidad rural.
Para los pequeños y medianos productores, la articulación con organismos como INDAP, Sercotec y CORFO puede facilitar el acceso a programas de apoyo, asesoría y herramientas para mejorar sus negocios, según los instrumentos disponibles y los requisitos de cada convocatoria.
La seremi de Economía del Maule, Katherine Núñez, planteó la importancia de construir una identidad vitivinícola regional que considere la historia, las prácticas productivas y las experiencias de viñateros grandes, medianos y pequeños.
El paisaje vitivinícola como activo económico
Otro de los ejes de trabajo es reunir antecedentes para evaluar una eventual incorporación del paisaje vitivinícola maulino a la Lista Tentativa de Chile para el Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La mesa recogió experiencias, conocimientos y prácticas de los productores que servirán como base para preparar un expediente que el gobernador regional presentará ante la UNESCO el próximo año.
Este proceso busca relevar el valor histórico y cultural de la actividad vitivinícola. Una eventual proyección patrimonial podría contribuir a fortalecer la promoción turística del territorio, aunque su incorporación a la Lista Tentativa no garantiza una futura declaración como Patrimonio Mundial.
La estrategia regional apunta así a combinar la producción de vinos con nuevas oportunidades de comercialización y turismo, fortaleciendo la identidad del Maule y generando condiciones para que la industria atraiga inversiones y amplíe sus mercados.





