La Plaza de Armas reunió a familias, emprendedores y visitantes en una jornada que combinó kayak, escalada, artesanía, degustaciones y música, mostrando parte de la diversidad turística de Molina y del Maule.
¿Qué se puede encontrar en Molina cuando se habla de turismo? La respuesta no se limita a un solo atractivo. La comuna reúne una combinación de naturaleza, producción local, gastronomía, artesanía y actividades de aventura que forman parte de una oferta turística que se extiende por distintos puntos del Maule.
Esa diversidad estuvo presente en la celebración del Día Mundial del Turismo, realizada en la Plaza de Armas de Molina, donde se instalaron stands de emprendedores y una feria artesanal, junto con espacios destinados a entregar información sobre alternativas y servicios turísticos.
Para las familias, uno de los principales atractivos fueron las actividades de deporte-aventura. Los niños pudieron experimentar con kayak y escalada, acercándose a disciplinas que también forman parte de las posibilidades recreativas que ofrece el entorno natural de la región.
Los productos locales tuvieron igualmente un lugar destacado, con degustaciones y emprendimientos que mostraron parte de la identidad productiva de Molina y sus alrededores.
La jornada incorporó además música en vivo, con las presentaciones de Romavarín y El Leyton & Los Cerrucos, generando un ambiente que combinó turismo, cultura y encuentro comunitario.
Molina forma parte de un territorio turístico más amplio. La Región del Maule ofrece desde viñas y rutas gastronómicas hasta reservas naturales, ríos, lagos, montaña y litoral. En pocos kilómetros es posible pasar desde los paisajes agrícolas y vitivinícolas de la zona central hacia sectores cordilleranos como Los Queñes, Radal Siete Tazas y la precordillera, mientras hacia la costa aparecen destinos como Iloca, Constitución, Pelluhue y Chanco.
En este escenario, el desafío para las comunas es transformar sus atractivos en experiencias que permitan al visitante permanecer más tiempo, conocer a sus habitantes y descubrir productos y tradiciones locales.
La celebración en Molina fue una muestra de esa apuesta: llevar el turismo al centro de la comunidad y mostrar que detrás de cada paisaje también existen emprendedores, artesanos, productores y familias que forman parte de la identidad turística del Maule.
