El programa Vivienda Primero entrega estabilidad habitacional y acompañamiento a personas que han vivido durante largos períodos en la calle. Con una inversión de $232,5 millones, la iniciativa busca que sus participantes recuperen autonomía y puedan reconstruir sus proyectos de vida.
Tener una llave, contar con un espacio propio y saber dónde pasar la noche son aspectos cotidianos que pueden marcar una diferencia profunda para alguien que ha vivido durante años en la calle.
Esa es parte de la nueva realidad de 18 personas que hoy residen en departamentos compartidos en Talca, gracias al programa Vivienda Primero, que combina una solución habitacional estable con apoyo profesional para avanzar hacia una vida con mayor seguridad y autonomía.
La iniciativa es financiada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, con recursos por $232.500.000, y ejecutada por la Municipalidad de Talca. Está dirigida a personas con largas trayectorias en situación de calle y propone un enfoque distinto: primero asegurar un hogar y, desde ahí, acompañar el proceso de recuperación personal y social.
Un hogar para volver a empezar
La vivienda representa el primer paso de un proceso que puede incluir la recuperación de vínculos familiares, el acceso a la atención de salud, la creación de redes de apoyo y el desarrollo de herramientas para desenvolverse de manera independiente.
Durante una visita a los departamentos, el seremi de Desarrollo Social y Familia del Maule, Pablo Olivares, junto al equipo nacional de Vivienda Primero, conoció las condiciones en que viven los participantes y conversó con ellos sobre su experiencia.
“Cuando una persona que ha vivido durante años en situación de calle accede a una vivienda estable, cambian sus posibilidades de proyectar su vida”, señaló Olivares, quien destacó la importancia de acompañar a los residentes para que puedan fortalecer su autonomía y construir sus propios proyectos.
La propuesta busca responder a una realidad que no se resuelve únicamente con alojamiento temporal. Contar con un lugar estable permite organizar las rutinas, atender necesidades personales y comenzar a recuperar aspectos de la vida que resultan difíciles de sostener mientras se vive en la calle.
Acompañamiento para mantener la vivienda
El convenio de Talca contempla 10 viviendas, con capacidad para dos personas cada una, y un período de ejecución de 20 meses. Actualmente, nueve departamentos están ocupados y se espera el ingreso de dos nuevos participantes para completar la cobertura de 20 personas.
El trabajo no termina con la entrega de las viviendas. Los equipos continúan acompañando a los residentes en ámbitos como salud, integración comunitaria y fortalecimiento de sus redes de apoyo, con el propósito de que puedan mantener la estabilidad alcanzada.
En la Región del Maule, el programa también considera intervenciones en Curicó y Talca. Al sumar ambos convenios, la cobertura llega a 44 personas.
Más allá de la emergencia
Para las personas que han vivido durante largos períodos en la calle, acceder a un hogar puede abrir nuevas posibilidades, aunque la recuperación de la autonomía requiere tiempo y apoyo constante.
Por eso, Vivienda Primero plantea la vivienda como una base desde la cual reconstruir la vida cotidiana y avanzar hacia una mayor integración social. La iniciativa se suma a las respuestas de emergencia, con una apuesta de largo plazo: que las personas no solo encuentren un lugar donde vivir, sino que cuenten con condiciones para sostenerlo y desarrollar un proyecto de vida propio.




