Un total de 748 familias recibe apoyo para cultivar hortalizas, producir alimentos para el autoconsumo y aprender técnicas de conservación y preparación. El programa busca mejorar la alimentación y promover una mayor autonomía, especialmente en comunidades rurales.
De la huerta a la mesa: familias aprenden a producir sus propios alimentos
Tener una huerta en casa puede marcar una diferencia en la alimentación familiar. Cosechar verduras para preparar las comidas, disponer de frutas de producción propia o contar con huevos frescos son algunas de las posibilidades que ofrece el Programa Apoyo a la Seguridad Alimentaria a familias vulnerables de la Región del Maule.
La iniciativa beneficia actualmente a 748 hogares, principalmente de sectores rurales y apartados, mediante un trabajo desarrollado por el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), la Seremi de Desarrollo Social y Familia y los municipios. Para las versiones 2025 y 2026 se destinó una inversión de $797 millones.
El programa busca que las familias puedan complementar su alimentación a través de la producción para consumo propio. Para ello, considera la instalación de invernaderos, mesas de cultivo y gallineros, además de la entrega de semillas, almácigos, árboles frutales, herramientas e insumos agrícolas.
Más allá de disponer de materiales, la iniciativa contempla acompañamiento y aprendizaje. Las personas reciben conocimientos para cultivar hortalizas, cuidar sus plantas, conservar los alimentos y prepararlos correctamente, de manera que los productos cosechados puedan aprovecharse de mejor forma en el hogar.
El cuidado del entorno también es parte de este proceso. La incorporación de fertilizantes orgánicos, sistemas de riego y estanques acumuladores de aguas lluvias permite fomentar prácticas de cultivo que consideren el uso responsable de los recursos disponibles, especialmente importantes en sectores donde el acceso al agua puede ser una dificultad.
Según explicó el director regional del FOSIS, César Muñoz Vergara, las familias pueden desarrollar distintas formas de producción agrícola de acuerdo con sus condiciones. En aquellos casos en que los cultivos aumenten su rendimiento, también podría abrirse la posibilidad de comercializar excedentes de verduras, frutas, huevos y aves, generando una alternativa complementaria de ingresos.
La propuesta apunta así a fortalecer la autonomía alimentaria de los hogares: que las familias puedan producir parte de lo que comen, incorporar alimentos saludables a su dieta y adquirir conocimientos que sigan utilizando una vez finalizado el acompañamiento.
El programa está dirigido a familias del Subsistema Seguridades y Oportunidades del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. La cartera entrega el financiamiento, el FOSIS proporciona la asistencia técnica y los municipios están a cargo de la ejecución local.




