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Seis meses para dar el siguiente paso

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El Acompañamiento Postegreso ofrece apoyo voluntario a jóvenes que finalizaron sus procesos en el sistema de justicia juvenil. Dos participantes concluyeron recientemente esta etapa, con experiencias vinculadas a los estudios, la capacitación, el trabajo y la organización personal.

 

Seis meses pueden significar cosas distintas para cada persona. Para dos jóvenes que recientemente finalizaron su Acompañamiento Postegreso, ese período estuvo marcado por nuevas rutinas, estudios, capacitación y decisiones relacionadas con el futuro.

Ambos ya habían cumplido sus respectivas medidas o sanciones dentro del sistema de justicia juvenil. Sin embargo, decidieron continuar voluntariamente vinculados al Servicio de Reinserción Social Juvenil mediante esta modalidad de acompañamiento.

La pregunta entonces es: ¿qué se trabaja cuando termina una medida?

V.G.: “Me ayudaron a organizar mi vida”

Para V.G., de 16 años, el paso desde el sistema de justicia juvenil hacia una etapa con mayor independencia no fue inmediato.

El joven explica que decidió participar porque estaba acostumbrado a contar con el acompañamiento de profesionales y consideraba importante mantener ese apoyo durante la transición.

“Yo generé como una dependencia en ese tema de ayuda, de que estuvieran conmigo presente, incluso del cariño se podría decir, la costumbre. Por eso igual yo quise tomar el acompañamiento”, señaló.

Durante el proceso, uno de los focos estuvo en desarrollar herramientas para organizar sus actividades y establecer rutinas de estudio.

“Me entregaron herramientas sobre cómo organizar mi vida, también en el aspecto de cuándo y cómo estudiar, cómo tener una rutina de estudio, técnicas como mapas mentales”, relató.

A.M.: estudios, capacitación y trabajo

Para A.M., de 20 años, las necesidades eran diferentes. Su proceso estuvo relacionado con la continuidad de estudios y la preparación para incorporarse al mundo laboral.

“Para mí el acompañamiento estuvo bien. Me ayudaron harto en varios aspectos como capacitaciones, accedí a un curso de manejo, me ayudaron con temas de la universidad, me ayudaron con varias cosas”, comentó.

Su experiencia refleja una de las características de esta modalidad: el acompañamiento no responde a un programa idéntico para todos los participantes, sino que se estructura a partir de las necesidades y objetivos personales.

¿Qué viene después?

Con el término de los seis meses de acompañamiento, ambos jóvenes cerraron esta etapa mediante una ceremonia simbólica.

La directora regional, María Belén Aguilera Castillo, señaló que cada participante tuvo objetivos diferentes, pero que ambos procesos estuvieron orientados a consolidar los avances alcanzados durante sus respectivas intervenciones y favorecer una transición hacia una vida autónoma.

El Acompañamiento Postegreso es voluntario y está pensado precisamente como un período de transición. Su cierre supone que los jóvenes continúen desarrollando fuera del programa las herramientas y aprendizajes trabajados durante estos meses.

Más que marcar un punto final, el egreso del acompañamiento representa para ellos el comienzo de una nueva etapa, esta vez con mayor autonomía y con los objetivos personales definidos durante el proceso como parte de su propio camino