La tradicional fiesta de San Francisco de Asís reunió a miles de personas en una jornada marcada por la oración, la procesión y el homenaje de los huasos. Una celebración donde la devoción al santo patrono se mezcla con la identidad y las tradiciones del campo.
Cada año, cuando llega el 4 de octubre, Huerta de Maule cambia su ritmo. Las calles comienzan a llenarse de familias, peregrinos y hombres de campo que llegan para cumplir una tradición religiosa que ha pasado de padres a hijos.
No todos llegan por la misma razón. Algunos vienen a agradecer; otros a pedir por sus familias, por la salud o por sus animales. También están quienes simplemente quieren mantener viva una costumbre que los acompaña desde niños.
Todos tienen, sin embargo, un punto de encuentro: la imagen de San Francisco de Asís.
La jornada comenzó con la misa celebrada por monseñor Tomislav Koljatic, quien destacó la figura del santo y su legado, especialmente en un año en que se recuerda el aniversario de ocho siglos de su muerte.
San Francisco, asociado históricamente al cuidado de los animales, la naturaleza y la vida sencilla, tiene un lugar especial dentro de la religiosidad de las comunidades campesinas.
Una procesión llena de voces
Cuando la imagen salió a las calles, la celebración tomó otra dimensión.
Los peregrinos comenzaron a acompañarla mientras se escuchaba el tradicional “¡Viva San Francisco de Asís!”. Las voces se repetían a lo largo del recorrido, convirtiendo la procesión en una expresión colectiva de fe.
Era una escena donde convivían el recogimiento de quienes rezaban y la alegría de quienes viven esta fecha como una fiesta de encuentro.
Huasos, caballos y tradición
El homenaje de los hombres de campo fue otro de los momentos centrales. Decenas de huasos llegaron montados y recorrieron las calles, manteniendo una tradición que vincula directamente la celebración religiosa con la identidad rural de Huerta de Maule.
La presencia de caballos y peregrinos fue tan numerosa que algunos sectores quedaron prácticamente colapsados de público y jinetes.
La imagen resume buena parte del significado de esta fiesta: la fe que sale del templo y se encuentra con la vida cotidiana de una comunidad campesina.
Así, entre rezos, procesiones y cabalgatas, Huerta de Maule volvió a celebrar a San Francisco de Asís. Una tradición que, más allá de su dimensión religiosa, continúa siendo un punto de encuentro para quienes mantienen viva la memoria, la devoción y las costumbres de este pueblo.






