Los estudiantes del Liceo Bicentenario Agrícola Marta Martínez Cruz tendrán acceso a espacios de aprendizaje práctico en robótica, mecatrónica, impresión 3D y otras áreas tecnológicas. La iniciativa apunta a vincular la educación técnico-profesional con las necesidades de la agricultura y la industria.
YERBAS BUENAS. Aprender mediante la experimentación y utilizar nuevas tecnologías en el desarrollo de proyectos son parte de las oportunidades que ofrecerá el Centro de Innovación y Tecnología inaugurado por el Liceo Bicentenario Agrícola Marta Martínez Cruz, de Yerbas Buenas.
La iniciativa busca fortalecer la formación de los estudiantes a través de herramientas que hoy tienen aplicaciones en distintos sectores productivos. Para ello, el establecimiento habilitó aproximadamente siete espacios especializados en áreas como robótica, análisis de datos, simuladores, impresión 3D e hidrógeno verde.
El objetivo es que los jóvenes puedan llevar sus conocimientos a la práctica, explorar nuevas soluciones y desarrollar habilidades relacionadas con sus especialidades. En un liceo con orientación agrícola y técnico-profesional, estas herramientas también abren posibilidades para abordar desafíos vinculados con la producción y el uso de tecnologías en el campo.
El director del establecimiento, Cristian Rivas, señaló que los estudiantes comenzaron a utilizar las instalaciones desde sus primeras jornadas y destacó su entusiasmo por aprender y desenvolverse con los nuevos equipos.
La actividad de inauguración reunió a autoridades regionales y representantes de la comunidad educativa. La seremi de Ciencia, Macarena San Martín, destacó la importancia de impulsar espacios de innovación en comunas rurales, donde los estudiantes también pueden acceder a conocimientos y herramientas tecnológicas.
En tanto, el seremi de Energía, Carlos Muena, resaltó el desarrollo de nuevas competencias entre los alumnos y recordó el séptimo lugar alcanzado por el establecimiento a nivel nacional en High Evolution.
La puesta en marcha del centro considera un proceso de implementación que incluye diagnósticos, normas de funcionamiento, capacitación docente y talleres de robótica e hidrógeno verde. A mediano plazo, se proyecta incorporar estas experiencias a las actividades pedagógicas y fortalecer los vínculos con otros establecimientos y centros de innovación.
La iniciativa apunta a que los estudiantes no solo conozcan las nuevas tecnologías, sino que aprendan a utilizarlas como parte de su formación, con herramientas que puedan servirles para continuar sus estudios, desarrollar proyectos o incorporarse al mundo laboral.

