Vivienda, empleo, costo de vida, cuidados y cambios culturales aparecen entre los factores que podrían explicar la caída de los nacimientos. En el Maule, una mesa de trabajo buscará escuchar distintas miradas para entender por qué cada vez más personas postergan o renuncian a la maternidad y paternidad.
La pregunta ya no es solamente cuántos niños están naciendo en el Maule, sino por qué las nuevas generaciones están teniendo menos hijos.
La disminución de los nacimientos ha instalado un debate que involucra economía, trabajo, vivienda, relaciones familiares y también cambios en las prioridades personales. En la región, la Tasa Global de Fecundidad alcanzó 1,11 hijos por mujer en 2025, mientras el promedio nacional fue de 0,99.
Para analizar las razones detrás de esta tendencia se constituyó la Mesa Regional Chile Renace, integrada por representantes del Gobierno Regional, organismos públicos, universidades y organizaciones de la sociedad civil.
La intención es recoger evidencia y experiencias del territorio para determinar cuáles son las principales barreras que enfrentan las personas que quieren tener hijos o ampliar sus familias.
Una decisión cada vez más compleja
Para las generaciones más jóvenes, formar una familia compite con otras necesidades y proyectos. Conseguir una vivienda, alcanzar estabilidad económica, desarrollar una carrera profesional o disponer de tiempo para criar pueden convertirse en factores que llevan a postergar la decisión.
A esto se suman los cambios culturales. Tener hijos ya no necesariamente forma parte de las expectativas que tradicionalmente acompañaban a la vida adulta. Para algunas personas, la realización personal está asociada a otros proyectos, mientras que otras sí desean ser madres o padres, pero consideran que las condiciones actuales no son suficientes.
La discusión también incorpora la distribución de las tareas de cuidado. La posibilidad de mantener un empleo y, al mismo tiempo, disponer de tiempo para la crianza aparece como uno de los desafíos que deberán ser examinados.
La seremi de la Mujer y la Equidad de Género, Fernanda Aguirre, destacó precisamente la necesidad de abordar las brechas relacionadas con cuidados, corresponsabilidad y conciliación laboral y familiar.
Desde la academia, María Elisa Quinteros, de la Universidad de Talca, planteó que la baja fecundidad tiene consecuencias que van más allá de las familias y alcanza aspectos como la planificación de servicios y la estructura demográfica regional.
El seremi de Desarrollo Social y Familia, Pablo Olivares, señaló que el trabajo buscará construir un diagnóstico compartido y propuestas para quienes desean formar o ampliar una familia.
El proceso también incorporará la mirada del Gobierno Regional del Maule, que plantea la necesidad de considerar las particularidades del territorio.
La pregunta que queda abierta es si el problema está en que las nuevas generaciones no quieren tener hijos o si, en muchos casos, sí quieren, pero sienten que no están dadas las condiciones para hacerlo. Esa diferencia será clave para comprender la caída de la natalidad y definir las futuras políticas públicas.
El trabajo regional continuará durante los próximos meses y finalizará con un documento que reunirá el diagnóstico y las propuestas elaboradas en el Maule para ser consideradas en el Plan Chile Renace.




