¿Qué hace del Maule uno de los principales territorios vitivinícolas de Chile? La respuesta pasa por sus hectáreas plantadas, pero también por variedades tradicionales, productores y una historia agrícola que permanece visible en sus viñedos.
¿Qué significa hablar del vino del Maule?
La pregunta estuvo presente durante la conmemoración del Día Nacional del Vino realizada en la Plaza de Armas de Talca, donde productores regionales compartieron sus vinos con el público y se puso en valor parte de la historia vitivinícola del territorio.
La escena tuvo un elemento particularmente simbólico: ocho parras centenarias de cepa País, trasladadas desde la comuna de Maule, que hoy forman parte de este espacio público. Con más de un siglo de historia, las plantas funcionan como una suerte de puente entre la viticultura tradicional y las nuevas generaciones.
¿Por qué el Maule ocupa un lugar central en la producción de vino?
La dimensión productiva es uno de los elementos que explican esa importancia.
Durante la actividad, el gobernador Pedro Pablo Álvarez-Salamanca señaló que entre un 40% y un 45% de los vinos de Chile se producen en la región. El delegado presidencial regional, Juan Eduardo Prieto, situó además en más de 50 mil las hectáreas de viñedos existentes en el territorio.
Más allá de las cifras, esos números hablan de una actividad estrechamente relacionada con el paisaje rural y con numerosas familias y productores vinculados históricamente al cultivo de la vid.
¿Qué cuenta una parra de más de 100 años?
Cuenta una parte de la historia agrícola del territorio.
La cepa País, presente en las parras centenarias exhibidas en Talca, forma parte de las variedades tradicionales de la viticultura chilena. Su permanencia permite observar cómo determinadas prácticas y materiales vegetales han sobrevivido a los cambios experimentados por la industria.
Durante la jornada, el investigador en viticultura de INIA Cauquenes, Gastón Gutiérrez-Gamboa, abordó precisamente la historia del vino maulino, aportando una mirada desde la investigación y el patrimonio vitícola.
¿Y cuál es el desafío actual?
Una de las respuestas aparece en la internacionalización.
Nueve viñas maulinas participarán por primera vez en ProWine São Paulo, iniciativa que da continuidad a la presencia de productores regionales en instancias internacionales, entre ellas Wine Paris 2026.
La estrategia busca abrir nuevas vitrinas para los vinos de la región, pero también instalar un relato asociado a su origen. En ese punto, tradición y mercado internacional dejan de ser conceptos contrapuestos: la historia del territorio puede convertirse también en parte de su propuesta vitivinícola.
El subsecretario de Agricultura, Francesco Venezian, destacó durante la actividad la trayectoria del Maule y la necesidad de seguir fortaleciendo su posicionamiento internacional.
¿Qué viene después?
La próxima estación será Wine Maule, programado para los días 27, 28 y 29 de noviembre. El encuentro busca reunir vinos, productores, tradiciones y patrimonio regional.
La celebración del Día Nacional del Vino en Talca permitió, en definitiva, mirar el vino desde dos dimensiones complementarias: como producto agrícola y como expresión cultural de un territorio.
Entre antiguas parras País, viñas familiares y nuevas estrategias de internacionalización, el Maule continúa buscando una manera de contar su historia del vino sin dejar atrás el lugar donde esa historia comenzó: sus propios campos




