La Ruta J-860 es utilizada a diario por comunidades de Licantén, pero también funciona como una alternativa estratégica ante emergencias. Tras las lluvias, distintos puntos del camino están siendo recuperados.
Un camino rural puede parecer una infraestructura cotidiana hasta que una lluvia intensa cambia las condiciones del territorio. En Licantén, la Ruta J-860 es uno de esos ejemplos: conecta Quelmén, Las Puertas e Iloca y forma parte de la red que permite desplazarse entre las localidades del interior y el borde costero.
Los últimos sistemas frontales dejaron sectores de la ruta con daños que hicieron necesario intervenir la superficie y mejorar el manejo de las aguas.
En terreno, los trabajos consideran nuevas tuberías para favorecer el drenaje, colocación de material granular en los puntos donde el suelo presenta condiciones deficientes y la recuperación de la carpeta de rodado mediante labores de recebo.
Son trabajos que pueden parecer puntuales, pero que tienen una consecuencia directa para quienes dependen de este camino. La Ruta J-860 es utilizada para los desplazamientos habituales de las comunidades rurales y, además, ofrece una conexión alternativa hacia Hualañé y Vichuquén, con posibilidades de continuar hacia Curicó o hacia la costa.
Una segunda función: la emergencia
La importancia de la ruta adquiere otra dimensión cuando se piensa en situaciones de emergencia. Para las localidades costeras de Licantén, disponer de caminos alternativos en condiciones transitables puede ser determinante ante una eventual evacuación o cuando otras vías presentan dificultades.
Ese carácter estratégico fue destacado por la seremi de Obras Públicas, Yasna Cancino, quien señaló que la recuperación del camino busca no solo restablecer el tránsito, sino también mantener una alternativa disponible para las comunidades frente a eventuales emergencias.
Desde el municipio, el alcalde Claudio Reyes también relevó el papel que cumple la ruta para los habitantes de Iloca y para la conexión entre las distintas localidades.
La recuperación de la J-860 se suma a otras intervenciones que se desarrollan en caminos afectados por las lluvias en la Región del Maule. En este caso, reparar el camino significa algo más que recuperar una carpeta dañada: supone mantener una conexión que, en el día a día, articula parte del territorio y que, en una emergencia, puede adquirir un valor decisivo.




