Cinco toneladas de residuos orgánicos serán procesadas diariamente en una primera etapa, con una proyección de llegar a 20 toneladas. La planta busca aprovechar restos de ferias y podas urbanas para generar compost destinado a áreas verdes y otros usos.
Los residuos orgánicos de la Macroferia y las podas de árboles de Talca tendrán un nuevo destino. En el sector de Huilliborgoa comenzó a operar una planta municipal destinada a transformar estos materiales en compost y darles un segundo uso.
La infraestructura fue construida en un terreno municipal de 1,2 hectáreas, junto al relleno sanitario El Retamo, y actualmente tiene una capacidad inicial de cinco toneladas diarias. De acuerdo con la planificación del proyecto, el volumen irá aumentando gradualmente hasta alcanzar las 20 toneladas por día dentro de aproximadamente cinco años.
El proceso permite que restos vegetales y otros residuos orgánicos sean sometidos a degradación controlada para obtener compost, material que posteriormente puede utilizarse en áreas verdes, espacios públicos y actividades productivas.
Uno de los elementos incorporados es la tecnología Goretex, proporcionada mediante cooperación canadiense, que busca acelerar la descomposición de la materia orgánica y reducir el tiempo necesario para obtener el producto final.
Más allá de la infraestructura, la puesta en marcha de la planta plantea un cambio en la forma de abordar los residuos. La materia orgánica deja de ser considerada únicamente como basura y pasa a formar parte de un proceso de reutilización, vinculado a la economía circular.
La iniciativa se suma a otras medidas desarrolladas en Talca durante los últimos años, como la eliminación progresiva de las bolsas plásticas iniciada en 2017, la creación de siete Centros Municipales de Reciclaje y la recolección segregada de residuos. También se incorporó el convenio Talca Recicla + ReSimple durante 2025, asociado a la Ley REP.
En materia de infraestructura urbana vinculada a la sustentabilidad, la comuna registra 67 kilómetros de ciclovías y un aumento de las áreas verdes de 6,4 a 8,6 metros cuadrados por habitante desde 2019. Además, 14 establecimientos educacionales municipales cuentan con certificación ambiental.
Durante la jornada de inauguración, estudiantes de distintos colegios pudieron conocer el funcionamiento de la planta y observar cómo los residuos orgánicos pueden convertirse en un recurso reutilizable.
El desafío para los próximos años será aumentar la cantidad de material procesado y, al mismo tiempo, fortalecer la separación de los residuos desde su origen, una condición clave para que este tipo de iniciativas pueda ampliar su impacto en la comunidad.







