Una experiencia de realidad virtual permitió a funcionarios del Hospital de Curicó experimentar alteraciones similares a las que pueden producir el alcohol y el cannabis, como parte de una actividad de educación y prevención.
¿Qué ocurre con la percepción cuando una persona conduce después de consumir alcohol o drogas? Esa fue una de las preguntas que buscó abordar una actividad realizada en el Hospital de Curicó mediante lentes de realidad virtual.
La herramienta permitió a funcionarios experimentar diferentes escenarios diseñados para representar alteraciones asociadas al consumo de sustancias. Entre las simulaciones se incluyó un nivel de consumo de menor riesgo, una situación equivalente a cinco tragos y otra relacionada con los efectos del cannabis.
El ejercicio buscó acercar a los participantes a situaciones que, en condiciones reales, pueden comprometer capacidades necesarias para conducir, como la coordinación motora, la percepción visual, la orientación y la evaluación de los riesgos presentes en el entorno.
La actividad fue organizada por Senda Previene de la Municipalidad de Curicó junto al Comité Preventivo Coordinador del Hospital de Curicó. Primero se realizó en la Unidad de Movilización y luego se llevó a distintos servicios del establecimiento.
El psicólogo de Senda Previene Francisco Saavedra señaló que uno de los principales aportes de la herramienta es permitir que las personas experimenten de manera controlada algunas de estas alteraciones. Según explicó, las simulaciones pueden generar distorsiones psicomotrices, modificaciones de la percepción visual y dificultades para dimensionar adecuadamente situaciones de peligro.
Desde el punto de vista de la seguridad vial, el problema no se limita a la persona que consume. Una disminución de la capacidad para percibir o responder ante un estímulo puede tener consecuencias para pasajeros, peatones y otros usuarios de las vías.
El director del hospital, doctor Jorge Canteros Gatica, también participó en la experiencia y destacó la necesidad de abordar el consumo de alcohol y drogas desde la prevención, especialmente entre quienes tienen a su cargo el traslado de pacientes y funcionarios.
Más que entregar una advertencia teórica, la actividad utilizó una experiencia inmersiva para mostrar cómo pequeñas modificaciones en la percepción y coordinación pueden cambiar la manera en que una persona enfrenta una situación cotidiana como conducir un vehículo.




