Talleres realizados en cinco comunas del Maule permitieron recuperar y compartir conocimientos sobre lengua, artes, gastronomía, medicina tradicional y cosmovisión entre integrantes de organizaciones indígenas.
En un telar, frente a un kultrün, preparando alimentos o reconociendo las propiedades de una planta medicinal también se puede aprender sobre historia e identidad. Esa fue parte de la experiencia desarrollada en cinco talleres de cultura mapuche que durante agosto concluyeron en distintos puntos de la Región del Maule.
Los procesos reunieron a 65 integrantes de organizaciones indígenas y abordaron conocimientos que forman parte de las prácticas culturales del pueblo Mapuche Pikunche.
En Llico, comuna de Vichuquén, el aprendizaje estuvo centrado en el telar Mapuche. En Curicó se trabajó sobre instrumentos ceremoniales; en Molina se abordaron la cultura y cosmovisión; en Talca, la gastronomía intercultural; y en Calpún, Curepto, los conocimientos asociados a las plantas medicinales.
El objetivo de estos espacios fue generar condiciones para que conocimientos tradicionales puedan continuar transmitiéndose y aprendiendo, especialmente entre las nuevas generaciones.
La metodología también tuvo un componente participativo. Fueron las propias organizaciones indígenas las que tuvieron un papel activo en la definición y planificación de los talleres, de manera que los contenidos respondieran a sus intereses y a las particularidades culturales de cada territorio.
En Molina, por ejemplo, el taller permitió acercarse al mapudungun, la música y la cosmovisión. El educador tradicional Gilberto Melipil, quien estuvo a cargo del proceso, destacó el entusiasmo de los participantes por continuar aprendiendo la lengua.
Michael López, participante de ese taller, relató que la experiencia le permitió profundizar en aspectos de su identidad y conocer nuevos conocimientos. Entre ellos, mencionó el aprendizaje del kultrün, vocabulario en mapudungun y contenidos relacionados con la salud intercultural.
La experiencia refleja además una dimensión educativa que va más allá de la entrega de contenidos: se trata de mantener espacios donde los conocimientos puedan ser compartidos directamente entre quienes los conocen y quienes buscan aprenderlos.
La transmisión del idioma, los oficios, la música, la alimentación y los conocimientos sobre la naturaleza forma parte de este proceso. En ese sentido, los talleres buscan que prácticas culturales que han permanecido vinculadas a las comunidades puedan continuar presentes en la vida cotidiana.
Las actividades fueron impulsadas mediante un trabajo conjunto entre organizaciones indígenas del Maule y el Programa de Revitalización Cultural Indígena y Afrodescendiente del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
Participaron organizaciones de Curicó, Molina, San Rafael, Talca, San Javier, Curepto y Vichuquén, dando forma a una experiencia que vinculó aprendizaje, memoria e identidad cultural en distintos territorios del Maule.




