La ampliación del Hospital Regional de Talca permitirá atender a más pacientes pediátricos en la región y entregar mejores condiciones de hospitalización a niños y sus familias.
Cuando un niño recibe un diagnóstico de cáncer, el tratamiento cambia la rutina de toda la familia. Hospitalizaciones, quimioterapia y períodos de aislamiento pasan a formar parte de la vida cotidiana. En Talca, una ampliación del Hospital Regional busca hacer frente a esa realidad aumentando de cuatro a seis las salas de aislamiento oncológico pediátrico.
El proyecto fue desarrollado por el Hospital Regional de Talca junto a la Corporación Ven y Ayúdame. La organización asumió el financiamiento de las obras, mientras que el hospital reorganizó espacios internos para concretar la ampliación.
El objetivo es aumentar la capacidad disponible para niños y niñas que necesitan tratamientos de alta complejidad sin tener que trasladarse fuera de la Región del Maule.
“Aquí podemos tratar a un niño”
El médico jefe de Hematología y Oncología Pediátrica del HRT, Gonzalo Muñoz Silva, explica que los nuevos espacios responden a una necesidad que se había vuelto cada vez más evidente.
En la región se diagnostican aproximadamente entre 35 y 40 casos de cáncer infantil cada año. Muchos de estos pacientes requieren hospitalización, ya sea al momento del diagnóstico, durante la quimioterapia o por complicaciones asociadas al tratamiento.
Las nuevas salas cuentan con condiciones especiales de aislamiento y permiten mantener la atención de los pacientes en el propio hospital.
Para la directora del HRT, Patricia Sandoval, el beneficio va más allá de la infraestructura: significa que los niños pueden permanecer cerca de sus familias y continuar su tratamiento en la región.
El hospital también es la casa
Para Deisy Faúndez, madre de Víctor, la experiencia se vive desde otro lugar. Su familia es de Constitución y debe permanecer en Talca durante el tratamiento de su hijo.
La posibilidad de contar con condiciones para que un familiar permanezca junto al paciente se vuelve parte importante de la experiencia. “Tenemos baño, tenemos ducha, estamos cómodos”, cuenta Deisy, quien describe el espacio como una segunda casa.
A esa infraestructura se suma el acompañamiento del equipo clínico y el trabajo de la Corporación Ven y Ayúdame, que durante años ha apoyado a niños, niñas y familias mediante asistencia directa, actividades recreativas y espacios de acogida.
Pilar Vicuña, directora ejecutiva de la corporación, destacó que la ampliación de las salas es uno de los proyectos centrales desarrollados junto al hospital durante sus 22 años de trabajo conjunto.
El resultado de esta alianza público-privada son dos nuevas salas que permiten ampliar la capacidad de atención. Pero detrás de los nuevos cupos hay una realidad cotidiana: familias que necesitan permanecer cerca, niños que requieren tratamientos complejos y equipos que buscan que el proceso de recuperación pueda desarrollarse en el Maule, con atención especializada y acompañamiento.






