¿Qué puede cambiar cuando una persona vuelve a estudiar?
En el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Cauquenes, la respuesta aparece en una sala de clases y en un taller donde los estudiantes aprenden a trabajar la madera, utilizar maquinaria y diseñar y construir mobiliario.
Allí funciona el Liceo Técnico Profesional Mariano Latorre, dependiente del SLEP Maule Costa. Tres de sus estudiantes recibieron recientemente su certificación de egreso de la especialidad Productos de la Madera, durante una actividad realizada en el marco de la Semana de la Educación Técnico Profesional.
La ceremonia también permitió inaugurar el renovado taller de la especialidad.
Pero detrás de las herramientas y de la certificación hay historias personales. Son estudiantes que, mientras cumplen sus condenas, decidieron continuar su trayectoria educativa y adquirir conocimientos que esperan utilizar en el futuro.
Alejandro: “He aprendido cosas nuevas”
Alejandro Astudillo habla de la madera con entusiasmo. Para él, el aprendizaje no ha estado solamente relacionado con una herramienta o una máquina.
—¿Qué te ha dejado esta experiencia?
—Me ha servido para comunicarme mejor con el entorno y aprender cosas nuevas. La madera es algo hermoso y también me ha permitido enseñar a quienes recién llegan.
La convivencia diaria con otros estudiantes también se ha convertido en parte del aprendizaje.
—¿Qué destacarías de los profesores?
—Hemos aprendido mucho gracias a la paciencia y dedicación de nuestros profesores.
Hugo: “Me siento orgulloso”
Hugo Mena Méndez encontró en la especialidad la posibilidad de acercarse a tecnologías que desconocía.
—¿Qué conocimientos te llevas del taller?
—He aprendido a utilizar maquinaria industrial y herramientas especializadas, además de conocimientos computacionales asociados a los equipos actuales.
Para Hugo, completar esta etapa tiene un significado especial.
—¿Cómo recibes esta certificación?
—Me siento muy orgulloso y agradecido de esta oportunidad.
Jean Pierre: “Quiero seguir perfeccionándome”
Jean Pierre Velarde mira un poco más adelante. Lo aprendido en el taller, dice, también ha tenido efectos en su manera de enfrentar su proceso personal.
—¿Ha influido la formación en tu vida?
—La formación que he recibido aquí me ha servido para mejorar mi conducta y especializarme.
Y cuando piensa en el futuro, aparece la idea de seguir estudiando.
—¿Qué te gustaría hacer después?
—Me gustaría seguir perfeccionándome y, en el futuro, dedicarme a este oficio o generar un emprendimiento relacionado con el trabajo en madera.
El valor de terminar los estudios
Para el director del establecimiento, Francisco Raiqueo Román, la formación busca entregar herramientas que puedan acompañar a los estudiantes más allá del período de reclusión.
“Nuestra labor va enfocada a brindar oportunidades”, señala, destacando que obtener un título técnico profesional de nivel medio puede ampliar las alternativas laborales y educativas de los estudiantes.
El alcaide del CCP de Cauquenes, teniente coronel Fernando Sanhüeza, destaca por su parte el trabajo conjunto entre Gendarmería y el SLEP Maule Costa para mantener espacios de formación dentro del recinto.
La educación en contextos de encierro plantea desafíos particulares. Continuar una trayectoria escolar, aprender un oficio y completar una especialidad técnica requiere tiempo y constancia. En este caso, tres estudiantes consiguieron cerrar una etapa.
El siguiente paso será distinto para cada uno.
Algunos podrán buscar trabajo en el área aprendida. Otros podrán continuar estudios o intentar desarrollar un emprendimiento. Lo que tienen en común es una certificación y nuevos conocimientos que antes no tenían.
En el taller de madera quedan las máquinas, los materiales y las clases por delante para quienes continúan estudiando. Para quienes egresaron, queda algo menos visible, pero quizás más importante: la posibilidad de imaginar un futuro diferente y seguir preparándose para cuando llegue el momento de abrir nuevas puertas

