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Comunicar sin dañar: el desafío de informar sobre la explotación sexual infantil

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Estudiantes de Periodismo y comunicadores de la Región del Maule participaron en un encuentro que puso en discusión el papel de los medios frente a la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. La actividad abordó cómo las palabras, las imágenes y los enfoques periodísticos pueden contribuir a proteger a las víctimas o, por el contrario, exponerlas nuevamente al daño.

 

Informar sobre la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes no es una tarea periodística cualquiera. Detrás de cada noticia existen historias de vulneración, personas que necesitan protección y familias que enfrentan situaciones difíciles. Por eso, la forma de contar estos hechos puede marcar una diferencia entre contribuir a la sensibilización social o provocar una nueva exposición de quienes han sido víctimas.

Esa reflexión estuvo en el centro de la jornada “Comunicar sin dañar”, realizada en la Universidad Autónoma de Chile, en Talca, donde estudiantes de Periodismo, comunicadores y especialistas se reunieron para conversar sobre el tratamiento informativo de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes (ESNNA).

La actividad fue impulsada por la Seremi de Desarrollo Social y Familia del Maule y se enmarcó en el trabajo del Circuito Regional de Protección Integral contra la ESNNA, que reúne a instituciones públicas y organizaciones vinculadas a la prevención y protección de la infancia.

Uno de los principales propósitos fue poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa el ejercicio del periodismo: ¿cómo contar una situación de violencia sin terminar dañando nuevamente a quien la sufrió?

La respuesta pasa, entre otros aspectos, por cuidar el lenguaje, proteger la identidad de las víctimas, evitar detalles innecesarios y abandonar enfoques que puedan generar estigmatización o responsabilizar a niños, niñas y adolescentes por situaciones de las que son víctimas.

Las palabras también pueden proteger

El seremi de Desarrollo Social y Familia, Pablo Olivares, planteó que la protección de la infancia no termina en las acciones institucionales, sino que también involucra la manera en que la sociedad recibe y conoce estas historias.

En ese contexto, destacó la importancia de trabajar con periodistas y futuros comunicadores, entregándoles herramientas para abordar estos temas con responsabilidad y poniendo en primer lugar la dignidad y los derechos de las víctimas.

La participación de estudiantes universitarios tuvo especial relevancia. Se trata de futuros profesionales que deberán enfrentar la cobertura de hechos complejos y tomar decisiones sobre qué información publicar, cómo presentarla y qué elementos deben quedar fuera para evitar una exposición innecesaria.

El conversatorio fue encabezado por Lorena Bojanic Soto, psicóloga y coordinadora de la Línea ESI de Corporación OPCIÓN, junto a profesionales de la Mesa Regional ESNNA. Durante la jornada se analizaron las trayectorias de vulneración que pueden afectar a las víctimas y las consecuencias que puede tener una cobertura periodística sin los resguardos adecuados.

Un desafío que involucra a toda la sociedad

La conversación también permitió conocer la mirada de las instituciones que trabajan en la protección de niños, niñas y adolescentes.

Daniel Smith, director regional del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, señaló que enfrentar la explotación sexual requiere coordinación entre organismos públicos, organizaciones sociales y distintos sectores de la comunidad. La prevención y la protección, sostuvo, necesitan un trabajo conjunto y permanente.

Desde el ámbito de las comunicaciones, María Figueroa, representante del Colegio de Periodistas, reconoció que todavía existen dificultades en la cobertura de estos casos, especialmente cuando no se cuenta con suficiente conocimiento sobre las consecuencias que puede tener una publicación.

Su reflexión apuntó a la necesidad de generar espacios de formación e intercambio entre distintas disciplinas, entendiendo que el tratamiento de estos hechos no solo requiere conocimientos periodísticos, sino también una comprensión de los derechos de la infancia y de las consecuencias de la violencia.

En el encuentro participaron representantes del Programa Mi Abogado, la Defensoría de la Niñez y el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, instituciones que forman parte de la Mesa Regional ESNNA.

La jornada dejó una reflexión especialmente relevante para quienes trabajan en medios de comunicación: una noticia puede contribuir a visibilizar una problemática, generar conciencia y promover la prevención, pero también puede causar daño si no se consideran los derechos de las personas involucradas.

Informar con responsabilidad significa comprender que los niños, niñas y adolescentes no son responsables de la violencia que han sufrido. Su identidad, su historia y su dignidad deben estar por encima de cualquier interés informativo.

Ese es el sentido de Comunicar sin dañar: avanzar hacia una comunicación que permita hablar de una realidad que necesita ser conocida, pero sin convertir a las víctimas en protagonistas de una nueva vulneración