La Escuela Aníbal Pinto inició obras de conservación por cerca de $300 millones. El proyecto considera mejoras térmicas, iluminación, techumbres, patios y accesos, con trabajos que se realizarán en paralelo al funcionamiento del establecimiento.
Mejorar las condiciones en que los estudiantes pasan buena parte de su jornada es el objetivo de las obras que comenzaron en la Escuela Aníbal Pinto de Cauquenes. El establecimiento inició un proyecto de conservación que contempla una inversión cercana a los $300 millones y una intervención en distintos sectores de su infraestructura.
La iniciativa incluye mejoras en las salas de clases, dependencias administrativas y espacios exteriores. Entre las principales obras se encuentra la instalación de ventanas termopanel en los pabellones de aulas, una medida orientada a mejorar el aislamiento térmico y el confort de estudiantes y profesores.
A esto se suma el cambio de la cubierta del establecimiento y la reposición de canaletas y bajadas de aguas lluvias, trabajos que buscan mejorar la protección de los recintos frente a las condiciones climáticas.
La iluminación también será renovada mediante equipos de mayor eficiencia energética. En paralelo, se realizarán trabajos en los accesos y cierres perimetrales para reforzar las condiciones de seguridad del recinto.
Los estudiantes más pequeños tendrán una intervención específica en el patio de prebásica, donde se instalará un nuevo piso de caucho y juegos infantiles. El objetivo es generar un espacio de recreación con mejores condiciones para las actividades propias de esa etapa escolar.
Uno de los aspectos particulares del proyecto es que las obras deberán ejecutarse mientras la escuela continúa funcionando. La coordinación entre la empresa a cargo de los trabajos y la comunidad educativa contempla medidas para resguardar a estudiantes, docentes y asistentes de la educación durante el proceso.
La Escuela Aníbal Pinto tiene actualmente una matrícula de 469 estudiantes, desde prekínder hasta octavo básico, y funciona bajo Jornada Escolar Completa.
Para la comunidad educativa, la intervención responde a una necesidad que se había mantenido durante varios años. El desafío ahora será compatibilizar el desarrollo de las obras con las actividades escolares y, posteriormente, mantener los espacios renovados para las futuras generaciones de estudiantes.
La planificación establece que los trabajos deberán concluir antes de finalizar este año, dejando al establecimiento con una infraestructura renovada en áreas vinculadas directamente con el aprendizaje, la seguridad y la vida cotidiana de sus estudiantes.



