Una empresa quedó con prohibición de funcionamiento luego de las acciones de la autoridad sanitaria. El caso se suma a cuatro sumarios y más de 50 inspecciones realizadas en predios, mientras los episodios de malos olores continúan afectando la calidad de vida de habitantes de distintos sectores.
Los malos olores dejaron de ser solamente una molestia denunciada por vecinos y se transformaron en un foco de fiscalización sanitaria en Curicó. La utilización de guano húmedo o fresco en terrenos agrícolas está siendo revisada por las autoridades luego de que distintas inspecciones detectaran prácticas consideradas inadecuadas.
Como consecuencia de una de estas fiscalizaciones, una empresa vinculada a la utilización de guano húmedo quedó con prohibición de funcionamiento. La medida se suma a cuatro sumarios sanitarios cursados en la provincia y a más de 50 inspecciones realizadas en lugares donde se ha detectado el uso de este material.
El problema tiene una consecuencia directa para quienes viven cerca de los predios: los olores pueden extenderse por distintos sectores dependiendo de las condiciones meteorológicas y la dirección del viento, afectando la vida cotidiana de las personas.
La Seremi de Salud ha señalado que la aplicación inadecuada de guano puede generar malos olores y afectar el bienestar de la población. Frente a ello, las autoridades anunciaron que las inspecciones continuarán.
Del predio a los barrios
La fiscalización apunta principalmente al proceso previo a la aplicación del guano. De acuerdo con los antecedentes entregados por la autoridad sanitaria, el material debe cumplir determinadas condiciones antes de ser incorporado al suelo.
Cuando el guano permanece húmedo o fresco, aumenta el riesgo de generación de olores intensos. Según explicó Christian Garrido, jefe de Acción Sanitaria, una de las situaciones detectadas estaría relacionada con empresas que comercializan material cuyo proceso de secado no se habría realizado correctamente.
El bajo precio de este producto también aparece como un factor que puede favorecer su adquisición por parte de algunos agricultores.
Pero las consecuencias no quedan restringidas al ámbito productivo. Cuando el material es aplicado en predios cercanos a zonas habitadas, los olores terminan alcanzando a personas que no participan de la actividad agrícola y que igualmente deben soportar sus efectos.
Las denuncias activaron las inspecciones
La Municipalidad de Curicó informó que buena parte del trabajo en terreno se ha desarrollado a partir de los sectores señalados por la propia comunidad.
La Dirección de Gestión Ambiental contabiliza más de 52 fiscalizaciones, junto con notificaciones y derivaciones a la Seremi de Salud. También se han detectado situaciones de reincidencia.
El escenario plantea un desafío para la fiscalización: no solamente identificar el origen de los olores, sino también determinar qué ocurre con el guano antes de que llegue a los predios y quiénes son responsables cuando el material no cumple las condiciones requeridas.
La prohibición de funcionamiento aplicada a una empresa marca un precedente dentro de este proceso, pero no resuelve por sí sola el problema que afecta a los sectores donde se han registrado episodios de malos olores.
Salud y calidad de vida en discusión
Desde la autoridad sanitaria se ha advertido que estas situaciones pueden afectar la salud y el bienestar de las personas. Por ello, las fiscalizaciones serán realizadas de manera aleatoria y sin previo aviso, según se informó.
El llamado también apunta a los agricultores, quienes deberán evitar la utilización de guano fresco o húmedo y verificar que el producto adquirido cumpla con las condiciones establecidas.
El desafío ahora está en determinar si las medidas adoptadas logran disminuir efectivamente los episodios de malos olores denunciados por la comunidad y evitar que prácticas productivas terminen trasladando sus efectos hacia quienes viven en los sectores cercanos.
Por ahora, la fiscalización continúa y las autoridades deberán determinar si las medidas sanitarias adoptadas son suficientes para contener una problemática que, para los vecinos afectados, no se limita a un mal olor, sino que incide directamente en su calidad de vida.





