Agricultores de San Clemente participaron en una jornada de recolección de envases de agroquímicos. La campaña busca reducir residuos en los predios y promover prácticas agrícolas que permitan proteger los suelos y el entorno rural.
Después de una temporada de trabajo agrícola, los envases de pesticidas y otros agroquímicos también forman parte de los residuos que deben tener un destino adecuado. Dejarlos en un potrero o quemarlos no es una alternativa, por lo que agricultores de San Clemente participaron en una jornada destinada a recolectarlos y enviarlos a procesos de reciclaje.
La actividad se realizó en Corralones mediante un punto móvil de Campo Limpio, con apoyo del municipio, INDAP, SAG y profesionales de asesoría técnica.
Para los agricultores, el proceso comienza en el propio predio. Los envases deben ser sometidos a triple lavado, perforados para impedir su reutilización y posteriormente trasladados a los lugares de recepción establecidos.
“Los envases no se pueden quemar ni pueden quedar botados en el predio”, explicó la productora Marta Ortega, quien llegó desde el sector de Tres Puertas, Mariposas, con recipientes utilizados durante sus labores agrícolas.
El agricultor Tránsito Sepúlveda también destacó la importancia de incorporar estas prácticas a la actividad productiva y valoró que existan jornadas periódicas para entregar los residuos.
La preocupación detrás de esta iniciativa es principalmente ambiental. Un envase abandonado en el campo puede convertirse en una fuente de contaminación, mientras que su manejo adecuado permite retirar estos materiales de los predios y darles un destino mediante sistemas de gestión autorizados.
El seremi de Agricultura, Alejandro Muñoz, llamó a los productores a asumir esta tarea como parte de una agricultura más sustentable y a informarse sobre los puntos de recepción disponibles en la región.
Campo Limpio mantiene centros fijos y puntos móviles para recibir estos envases. Los agricultores deben inscribirse previamente y cumplir con las condiciones de entrega, entre ellas el triple lavado y la perforación de los recipientes.
Así, una práctica que comienza después de aplicar un producto en el campo termina con un gesto sencillo, pero relevante para el medio ambiente: sacar los residuos del predio y asegurar que tengan un destino adecuado.




