Familias de acogida: un desafío para el Maule
Publicado el Sábado 22 de Agosto del 2026
Una actividad en el Museo O’Higginiano puso en primer plano las experiencias de niños y adolescentes vinculados a familias de acogida y la necesidad de ampliar las alternativas de cuidado familiar en la región.
Cuando una familia también puede ser una oportunidad
Una exposición de arpilleras creadas por niños y adolescentes junto a sus familias de acogida se transformó en uno de los principales puntos de encuentro durante la conmemoración del Mes de la Niñez en Talca.
Las obras, elaboradas desde sus propias experiencias, reflejaron el significado que tiene para ellos contar con un espacio de cuidado familiar. La muestra quedó instalada en el Museo O’Higginiano y de Bellas Artes, donde podrá ser visitada durante las próximas semanas.
La jornada fue organizada por la Seremi de Desarrollo Social y Familia del Maule, el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, y reunió a familias, niños, niñas y adolescentes en torno a actividades culturales y recreativas.
¿Por qué son necesarias las familias de acogida?
Para el sistema de protección especializada, una de las principales tareas es encontrar alternativas familiares para niños y adolescentes que, por distintas circunstancias, no pueden permanecer bajo el cuidado de sus familias de origen.
El director regional (s) del Servicio Nacional de Protección Especializada, Daniel Smith, señaló que actualmente más de 400 niños y adolescentes permanecen en residencias en la Región del Maule y planteó la necesidad de que más personas conozcan y consideren la posibilidad de convertirse en familias de acogida.
El objetivo de estos programas es proporcionar cuidado y protección mientras se trabaja en la restitución de derechos y en la búsqueda de una solución familiar adecuada para cada caso.
Niños y adolescentes como protagonistas
La actividad también abordó otro aspecto de la protección de derechos: la participación.
Los asistentes pudieron recorrer el museo, participar en talleres creativos, actividades de dibujo e intervenciones artísticas. Además, algunos niños y adolescentes asumieron el papel de guías, compartiendo con los visitantes parte de su experiencia en el espacio patrimonial.
Para Pablo Olivares, seremi de Desarrollo Social y Familia, generar este tipo de instancias permite avanzar no solo en el derecho a vivir en familia, sino también en el derecho de niños y adolescentes a participar y ser escuchados.
Desde el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, José Guajardo valoró que el museo se transformara en un espacio de encuentro para la infancia y destacó la posibilidad de vincular el patrimonio regional con nuevas generaciones.
Una tarea que involucra a todos
La experiencia dejó planteada una discusión que va más allá de una actividad conmemorativa: cómo la sociedad puede contribuir a que niños y adolescentes que requieren protección encuentren espacios de cuidado, seguridad y pertenencia.
Las instituciones participantes coincidieron en la importancia de fortalecer el trabajo coordinado y acercar a la comunidad información sobre los programas de Familias de Acogida Especializada.
En el Maule, el desafío continúa abierto y apunta a ampliar las redes de apoyo disponibles para que el derecho a vivir en familia pueda transformarse en una alternativa concreta para quienes hoy permanecen bajo cuidado residencial.

