Ecomercados que cruzan fronteras
Publicado el Lunes 17 de Noviembre del 2025
Cómo un modelo nacido en Chile empieza a instalarse en Paraguay y República Dominicana
Bajada:
El programa EcoMercados Solidarios del FOSIS, creado para reducir la inseguridad alimentaria y el desperdicio de alimentos, comienza a implementarse en el Caribe y Sudamérica. Autoridades chilenas y de ambos países explican cómo este modelo de confianza, donación y trabajo comunitario busca replicarse para fortalecer la protección social.
Cuando en 1990 se creó el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), pocos imaginaban que tres décadas después varias de sus metodologías serían observadas desde otros países del sur global. Hoy, sus EcoMercados Solidarios —un banco público de alimentos que combina seguridad alimentaria, articulación territorial y reducción del desperdicio— comienzan a expandir sus fronteras.
Actualmente existen 26 EcoMercados funcionando en 15 regiones de Chile. Cada semana, familias priorizadas por sus municipios reciben entre 4 y 7 kilos de alimentos gratuitos, una canasta valorada en cerca de $27.000. El sistema ha distribuido más de 500 mil kilos a 23 mil hogares, con aportes de ferias libres, supermercados, almacenes, proveedores y particulares.
En el Maule, comenta el director regional del FOSIS, Carlos Vergara Zerega, la experiencia ya muestra resultados concretos:
“Desde 2023 en Linares y desde este año en Curicó hemos favorecido a más de 2.500 hogares. En total, son alrededor de 15 toneladas de productos —carnes, lácteos, pastas, frutas, verduras y pan— entregados completamente gracias a donaciones”.
De Chile al Caribe: acuerdos en marcha
El interés por el modelo llevó al director nacional del FOSIS, Nicolás Navarrete, a viajar a República Dominicana, donde la institución selló un acuerdo con la Dirección General del Desarrollo de la Comunidad (DGDC) para implementar EcoMercados Solidarios en Santo Domingo.
En paralelo, equipos técnicos chilenos trabajan con el Consejo Nacional de Donación de Alimentos de Paraguay, que depende de su Ministerio de Desarrollo Social, para adaptar una experiencia piloto en ese país.
Navarrete explica la particularidad del modelo chileno:
“A diferencia de otros bancos de alimentos, aquí las familias son seleccionadas según su situación social y económica, y el 100% de lo que reciben es donado por el sector privado. Nada se compra. El desafío ahora es exportar este modelo de confianza entre donantes, instituciones y comunidades”.
Un modelo que sigue creciendo en la región
México, El Salvador, Haití y la misma República Dominicana ya han colaborado con el FOSIS en iniciativas de microemprendimiento, apoyo psicosocial o seguridad alimentaria. La expansión de EcoMercados Solidarios se suma a este circuito de cooperación entre países con desafíos comunes.
Para los equipos que lideran la transferencia, el sentido es claro: fortalecer políticas públicas que reduzcan la pobreza con soluciones prácticas, replicables y sostenibles.
La exportación del modelo chileno busca justamente eso: demostrar que la cooperación sur-sur puede traducirse en acciones concretas y mejoras tangibles para hogares que enfrentan inseguridad alimentaria en América Latina y el Caribe.

